En
palabras de L贸pez Calva educar es, desde cualquier definici贸n, buscar que “algo
bueno suceda a las personas”, el hecho educativo pretende de manera intencional
desarrollar todas y cada una de las potencialidades para buscar la construcci贸n
de un mundo mejor. Sin embargo, en el andar dentro del quehacer educativo nos
encontramos con impert茅rritas situaciones en las que por s铆 sola la labor
docente no logra proferir grandes cambios, y es que, as铆 como no puede
aprenderse a nadar sin antes entrar al agua; no debe medirse o intentar
modificar el desempe帽o escolar si precedentemente no se ha indagado en el
entorno que rodea a la escuela.
Justo en ese tenor de buscar que la educaci贸n que
se imparte en las aulas tenga un resultado significativo y acorde a la realidad
en la que el aprendiente se desarrolla y vive; surge la necesidad de generar intervenciones
de aprendizaje como disimiles respuestas que abonen al quehacer de educar. Esto
solo puede implementarse si se vislumbra esta intervenci贸n como un proceso
sist茅mico y ordenado que se genera luego de contemplar todos los actores a
intervenir y se fijan metas a corto, mediano y a largo plazo; lo que implica
ver al proceso de intervenir como un algoritmo especifico que implica,
diagnosticar, planear, implementar, evaluar y sistematizar los resultados o las
conclusiones de dicho ciclo, y cada etapa del mismo llevando un subproceso.
Al identificar la importancia de intervenir con direcci贸n, conciencia, pertinencia y,
sobre todo, con eficiencia; ser谩 inapelable comprender qu茅 es lo que ocurre en
el aula y fuera de ella, para poder planear de acuerdo con los intereses de los
educandos, aunado al contexto que rodea a ese educando y, sobre todo, a las
caracter铆sticas que influyen en lo que al alumno interesa, genera expectativa y necesita
aprender y solo entonces dar soluci贸n de manera integral a un problema
planteado en torno al quehacer educativo.
As铆 entonces el plan de acci贸n ser谩 un proceso
organizado y sist茅mico que, a su vez, se componga de distintas fases. Iniciando
por un diagn贸stico que propiamente dicho identificar谩 las necesidades e
intereses de formaci贸n, as铆 como las caracter铆sticas de los destinatarios a los
cuales se desea llegar. Para lograr dicha encomienda se utilizar谩n diversas
fuentes como: los educandos, organismos p煤blicos, empresas, datos estad铆sticos
e incluso especialistas y analistas que mediante investigaciones justifiquen o
permitan comprender donde y como es el entorno en el que vive el aprendiente.
La informaci贸n que estas fuentes aportan se
recoge mediante diversos instrumentos como entrevistas, cuestionarios y
encuestas con los que se espera una muestra significativa que apoye valorar sus
aportaciones. Otro insumo important铆simo podr铆a considerarse en la observaci贸n,
que apoyar谩 percibir detalles de puntos mejorables de formaci贸n sobre
competencias, habilidades, destrezas, entre otros.
Lo anterior no puede estar peleado con la
documentaci贸n referente a an谩lisis, investigaciones, ensayos o proyectos, pues hacerlo
favorecer谩 detectar carencias formativas. Otras fuentes que ayudan desde la trinchera organizacional pueden ser.
El programa de la organizaci贸n con sus pol铆ticas, metas y objetivos. La
innovaci贸n tecnol贸gica que se introduce en cada 谩mbito profesional o social.
Los datos actuales sobre el desarrollo social, econ贸mico, pol铆tico de una
comunidad.
Tras recopilar toda la informaci贸n descrita anteriormente,
es posible advertir la situaci贸n real y actual del educando, el grupo y su contexto,
as铆 como apreciar cu谩l ser铆a la situaci贸n deseable. Entre estos: resulta de
vital importancia identificar y comprender adecuadamente las necesidades
manifestadas por los educandos, lo que conllevara un nuevo reto ser h谩bil en la
jerarquizaci贸n y priorizaci贸n de necesidades, contemplando diversos factores como
tiempo de persistencia de la necesidad, los beneficios, la utilidad, evaluar la
dificultad y tiempo necesarios para resolverla entre varias m谩s.
Cuando se logra la recopilaci贸n de toda esta
informaci贸n se contar谩 con suficientes insumos para asumir la toma de
decisiones en el desarrollo del plan de acci贸n, contemplando qui茅nes son los
usuarios, para lo cual, a partir de un diagn贸stico, podemos identificar un
perfil grupal donde, por supuesto, se presentan los valores promedio en cuanto
a edad, sexo, estado, nivel cultural, educativo y competencial, extracci贸n
socio laboral y experiencia formativa previa, entre otros factores. Las
necesidades que se enmarquen en el estudio son la directriz para formular las
problem谩ticas de mayor relevancia que deben ser atendidas para su resoluci贸n.
Con lo anterior, otra habilidad que se pondr谩 en
juego ser谩 formular una verdadera problem谩tica que entregu茅 bases s贸lidas para
planificar la intervenci贸n ya que delimita adecuadamente la meta a la que se
dirige cada acci贸n. Esta formulaci贸n puede hacerse tras una pregunta que tenga
como respuesta la propuesta de soluci贸n o bien con una afirmaci贸n que contenga
el objetivo que se busca alcanzar, as铆 como las competencias que desean
desarrollarse tras la formaci贸n. Un paso m谩s para el diagn贸stico es el an谩lisis
del contexto. Este se refiere al conocimiento del c贸mo y el por qu茅 funciona de
determinada manera una comunidad para tomar decisiones correctas y formular un
plan de acci贸n adecuado.
Solo siguiendo todo este proceso, el diagn贸stico
permitir谩 crear un plan de formaci贸n ver铆dico y sustancial que evite riesgos de
fracaso como son la improvisaci贸n, la falta de adecuaci贸n al contexto o en la
ausencia de realismo y con ello analizar la viabilidad de la planificaci贸n.
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