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martes, 1 de febrero de 2022

😄 Elementos básicos a considerar en el diagnóstico socioeducativo.😀


lunes, 13 de diciembre de 2021

UNA TRANSFORMACION RADICAL

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar  y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera? 


¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?


Sin duda alguna el proceso de aprendizaje no puede ser denotado como un proceder superficial y futil, sino todo lo contrario, y es que, aun cuando  pocas veces reflexionamos o comprendemos como el ser humano aprende,  indiscutiblemente los principales procesos cognitivos inherentes a la naturaleza humana maduran de manera ordenada en el desarrollo humano y las experiencias pueden acelerar o retardar el momento que estos hagan su aparición, llevando finalmente al complejo proceso denominado Aprendizaje, lo cual implica que las experiencias y situaciones que vivimos tengan un gran peso dentro de la información (datos) que recibimos de nuestro entorno. Es decir aquello que provienen del contexto social y ambiental, lo cual no es apreciado sino hasta que presentan un uso.


Justamente en razón de lo anterior ser un ser competente es prioridad dentro de la vida diaria y lo que hace comprender que dentro de este proceso educativo entendemos como competencia, a  una construcción social de interacción reflexiva y funcional de saberes significativos  -cognitivos, procedimentales, actitudinales y metacognitivos- enmarcada en principios valórales, que generan evidencias articuladas y potencia actuaciones transferibles a distintos contextos apoyadas en el conocimiento situacional (holístico, contextual y correccional), identificados a través de certezas transformadas en realidad.


Así, dentro del ámbito de  competencia  podemos distinguir diferentes tipos de saberes   con lo que se alcanza un fuerte grado de interacción; dado que el sujeto es consciente de cómo y por qué se aprendió se persigue la meta cognición; con esta ultima el deliberar de qué formas se dan estas relaciones, además de identificar las posibilidades de mejora nos conllevan a una profunda reflexión. Entonces saber, poder, y querer se alinean rumbo a un mismo objetivo  que persigue la funcionalidad.


En toda la consecusion de procedimiento se halla   presente un conocimiento de base p también llamado previo, pero también un conocimiento que se desarrolla en la propia aplicación o realización de determinada actividad, dando como resultado la improvisación sustentada en un conocimiento situacional; por ello es conveniente examinar la naturaleza del conocimiento y no sólo utilizarlo como una herramienta disponible (Edgar Morin); así los saberes implícitos en la competencia considerarían un meta conocimiento en el que se es capaz de reconocer e identificar el error y la ilusión, y un saber estratégico, que hace "referencia al saber implícito del experto que está en la base de su capacidad de utilizar conceptos, hechos, y procedimientos a fin de realizar tareas y resolver problemas".


Es aquí donde las estrategias de enseñanza como docentes surgen con gran relevancia, pues el planificar contenidos que sean útiles y en simultaneo   lúdicos para nuestros alumnos, es un reto; por otro lado el ubicarlos en situaciones problemáticas  reales de la vida cotidiana o global y obtener soluciones y aprendizajes significativos, se traduce en que  como docentes nos mantengamos a un lado de ellos a fin de obtener un aprendizaje también y a partir de ahí tener la posibilidad de reflexionar a fin de fortalecer las deficiencias y ponderar las posibilidades de éxito.


A manera de discurso se ha comentado indefinidamente que el evaluar dentro de la educación  no debe basarse tan sólo en lo conceptual o enciclopédico, pero, cómo evaluar los procedimientos, actitudes y valores de los alumnos, cuando en ocasiones el ser objetivo es una tarea bastante atenuante,  dado que  el intervenir de situaciones ajenas o que influyen pueden ser tomadas como factor dentro  de la misma ponderación. Así entonces, la evaluación es un proceso y no únicamente de los temas más complejos del quehacer educativo por qué en él intervienen   factores institucionales, ideológicos, metodológicos y personales.

 La evaluación vista como un proceso  y  no sólo una calificación consiste en realizar un juicio a partir de la reflexión de todo el proceso de enseñanza aprendizaje, sin pasar por alto la consideración del contexto que la rodea. Calificar, medir, acreditar, certificar, retroalimentar y tomar decisiones son facetas de la evaluación, que integradas de forma idónea dentro del proceso educativo pueden acercar más a los procesos de formación, pues se trata de evaluar para construir el saber, para intentar hacerla más cercana y verdadera en relación al desempeño de los alumnos, para que se transforme en un intento por ver, reconocer, validar, y emitir un juicio, en un momento determinado del aprendizaje asimilado, expresado y reconstruido por parte de nuestros alumnos, lo que sin duda repercutirá en crear el habito de la retroalimentación en y sobre la practica docente.